Recibir y llevar a casa un ramo de flores frescas es siempre una experiencia reconfortante. Es, sin duda, satisfactorio ver cómo las flores mantienen su belleza y frescura el mayor tiempo posible. Casi desearías que no se marchitaran. Pero, naturalmente, tienen que marchitarse cuando ya han cumplido su ciclo.
La mayoría de la gente ha oído al menos un truco de la abuela para mantener frescas las flores cortadas durante más tiempo, y el azúcar casi siempre forma parte de esa conversación. Pero, ¿funciona realmente o es uno de esos mitos bienintencionados que se transmiten sin que nadie se pregunte por qué? Resulta que la respuesta es algo más fascinante que un sí o un no rotundos.
¿Qué le ocurre a una flor una vez cortada?
Para entender lo que hace el azúcar, primero hay que comprender por lo que pasa una flor cortada cuando se corta. En el momento en que un tallo se separa de su planta, pierde el acceso al sistema radicular que le suministraba agua y nutrientes. Y lo que es más importante, pierde el acceso a los azúcares producidos mediante fotosíntesis en las hojas. Esos azúcares eran la principal fuente de energía de la flor, que alimentaba todo, desde el desarrollo de sus pétalos hasta el proceso natural de apertura.
Sin ese suministro, una flor cortada funciona esencialmente con combustible de reserva. Todavía puede absorber agua a través del tallo y, si las condiciones son adecuadas, puede mantener su forma y color durante varios días. Pero el reloj empieza a correr en el momento en que se realiza el corte, y cualquier cosa que ralentice ese proceso merece ser conocida.
El papel del azúcar
Cuando se añade azúcar al agua de un jarrón, actúa como sustituto de los carbohidratos que la flor ya no puede producir por sí misma. Las flores necesitan glucosa para alimentar la respiración celular, que es el proceso que mantiene vivos y en funcionamiento sus tejidos. Cuando se interrumpe ese suministro, los pétalos empiezan a deteriorarse más deprisa, los colores se desvanecen antes y flores que deberían haberse abierto del todo a veces nunca lo hacen.
Añadir una pequeña cantidad de azúcar al agua del jarrón puede ayudar a que una flor se abra más y permanezca abierta más tiempo. Los estudios sobre la longevidad de las flores cortadas han demostrado que la adición de azúcar retrasa el envejecimiento de los pétalos, sobre todo en flores como rosas, carnations y crisantemos, que a menudo se cortan antes de que estén completamente abiertas. Para estas flores, la diferencia entre el agua tratada con azúcar y el agua normal puede ser cuestión de varios días.
El problema es que el azúcar también alimenta a las bacterias
El azúcar no sólo alimenta a la flor, lo cual es algo complicado. También alimenta a las bacterias y microorganismos que se introducen de forma natural en el agua del jarrón. El crecimiento bacteriano es una de las principales causas de muerte prematura de las flores, ya que obstruye los diminutos vasos del interior del tallo, impidiendo la absorción de agua. Un tallo que no pueda absorber agua se marchitará independientemente de la cantidad de azúcar que haya en el jarrón.
Por eso, los floristas y los investigadores del cuidado de las flores se decantaron hace tiempo por una solución más equilibrada. Los conservantes de flores comerciales que se venden en pequeños paquetes, los que suelen venir metidos en un ramo, suelen contener tres cosas: una fuente de carbohidratos para obtener energía, un acidulante para bajar el pH del agua (lo que ayuda a que los tallos absorban el agua con más eficacia) y un biocida para controlar la proliferación bacteriana. Juntos, estos tres componentes hacen lo que el azúcar no hace por sí solo.
Cómo aplicar azúcar a las flores cortadas en casa
Si no tiene a mano un conservante comercial, una solución casera a base de azúcar puede funcionar razonablemente bien, siempre que la combine con algo para controlar las bacterias. Una receta casera muy utilizada consiste en una cucharadita de azúcar, una cucharadita de vinagre blanco o unas gotas de lejía y un litro de agua. El vinagre o la lejía mantienen a raya la proliferación bacteriana, mientras que el azúcar alimenta las flores.
Algunas notas adicionales que merece la pena tener en cuenta:
- Utilice agua tibia en lugar de fría, ya que la mayoría de las flores la absorben más fácilmente.
- Cambie el agua cada dos días y vuelva a cortar los tallos de las flores en ángulo cuando lo haga.
- Mantenga baja la concentración de azúcar. Demasiado azúcar puede extraer agua del tallo por ósmosis, lo que produce el efecto contrario al deseado. Una cucharadita por litro es un punto de partida razonable.
- Algunas flores, como los tulipanes y los narcisos, son sensibles al azúcar en altas concentraciones, por lo que hay que usar menos o prescindir de él en esas variedades.
¿Qué dice la investigación?
A lo largo de los años, varios programas de extensión e investigadores de horticultura postcosecha han probado diversas soluciones caseras y comerciales, y la conclusión general ha sido que los conservantes comerciales superan a la simple agua y al agua azucarada en la mayoría de los casos, pero una solución casera adecuadamente equilibrada puede acercarse.
La variable clave es siempre el control de las bacterias. El azúcar sin este control puede acortar la vida del jarrón en lugar de alargarla. Dicho esto, en un jarrón limpio con agua fresca que se cambie con regularidad, una pequeña cantidad de azúcar puede suponer una diferencia notable, sobre todo para las flores que se cortaron en la fase de capullo y necesitan energía para abrirse por completo.
Una pequeña petición que marca la diferencia
Las flores no suelen necesitar mucho. Agua limpia, un poco de luz y las condiciones adecuadas pueden llevarlas muy lejos. Si se utiliza con cuidado y en equilibrio con los demás factores que influyen en la vida de un jarrón, el azúcar es una herramienta perfectamente útil. No es mágico ni sustituye a las buenas prácticas de cuidado de las flores, pero proporciona a las flores cortadas una fuente de energía muy necesaria que perdieron al cortarlas.
Lo mejor es utilizar un conservante de flores comercial cuando se disponga de él, y preparar una sencilla solución casera cuando no se tenga. En cualquier caso, mantén el agua limpia, asegúrate de que el jarrón esté alejado de la luz solar directa y de fuentes de calor, y vuelve a cortar los tallos con regularidad.
Estos hábitos, combinados con un poco de azúcar, conseguirán sin duda que el ramo de flores recién cortadas que lleve a casa le proporcione más días de frescura y belleza.
Imagen de @protectourbreasts. Imagen de cabecera de @royalvanzanten