Con sus impresionantes colores y texturas, las flores pueden ser una presencia cautivadora en cualquier jardín o casa. Introducir a los niños en la magia de las flores puede ayudarles a cultivar un amor permanente por la belleza y el mundo natural. Sí, dejar que los niños ayuden a plantar y quitar las malas hierbas puede ayudarles a desarrollar una mayor ética del trabajo. Pero relacionar las flores con otras actividades divertidas puede abrir a los niños al juego imaginativo y a una sensación de compromiso que nunca antes habían experimentado.
Si es usted profesor o padre, ha llegado al lugar adecuado. Siga leyendo y descubra siete formas interesantes de despertar el amor de los niños por las flores.
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1. Permita que los niños planten sus propias semillas
Los niños se sienten muy orgullosos y dueños de algo cuando empiezan a cultivarlo. Ver cómo de una semilla brotan un tallo verde y pequeñas hojas tras unos días de cuidados puede ser estimulante. Los niños aprenden cómo el riego, la observación y la paciencia contribuyen al crecimiento. Las caléndulas y las zinnias son excelentes opciones para que los niños las cultiven, ya que crecen más deprisa que otros tipos de plantas y recompensan a los niños con floraciones intensas.
Para ampliar el proyecto, utiliza macetas etiquetadas y colócalas en lugares con una iluminación ligeramente diferente. A continuación, pídeles que anoten en un cuaderno los cambios en el crecimiento a lo largo de una o dos semanas. Niños tan pequeños como los de preescolar pueden empezar a ver cómo la luz y la temperatura afectan al crecimiento. Lo mejor de todo es que los niños sentirán que están supervisando el crecimiento de su planta, lo que les hará dueños del proyecto.
2. Actividades sensoriales
Las flores son conocidas por su belleza, lo que las convierte en un recurso oportuno cuando se trata de actividades lúdicas sensoriales para niños. Los más pequeños pueden disfrutar clasificando las flores según su color, tamaño o la forma de sus hojas, por ejemplo. Del mismo modo, aprender a describir las flores puede ser un gran ejercicio para desarrollar el vocabulario. ¿A qué huele una rosa? ¿Cómo se siente una flor? Lanzar estas preguntas puede suscitar palabras descriptivas en los niños pequeños y preescolares.
Haz que los niños quiten los pétalos de las flores y los recojan en un cuenco. Añade un poco de agua para crear un esplendor visual a través de la sopa de flores. Para ampliar este proyecto, recoge los pétalos y el agua en tarros para crear perfumes que contribuirán a una deliciosa experiencia sensorial y crearán conexiones más fuertes con la naturaleza. Este puede ser un gran proyecto para una fiesta de cumpleaños. Los niños potenciarán su sentido de la curiosidad y aprenderán el valor de seguir un proceso para tomar flores del mundo natural y encontrarles nuevos usos.
3. Disfrute y cree libros de temática floral
Las flores pueden despertar la imaginación y el aprendizaje. Por eso han sido objeto de tantos libros ilustrados, como La semillita de Eric Carle. Reunir y leer estos libros puede ser una forma estupenda de que los alumnos empiecen a desarrollar la creatividad y el aprecio por el mundo natural.
Crear su propio libro con una trama centrada en su hijo también puede ser una divertida extensión de la lectura. Tal vez su hijo pueda ser el jardinero jefe de una granja de hortalizas, o un explorador a la caza de flores raras por todo el país. Desarrollar su propia historia puede hacer que la lectura sea aún más atractiva. Visita la página oficial de Haz un libro para empezar.
4. Vayan juntos a una aventura floral
Con un poco de imaginación, puede reinventar el jardín de su casa y convertirlo en el escenario de una aventura. Convierta su jardín en un safari floral donde cada flor se convierta en una herramienta educativa. Incluso si no tienes un jardín floreciente en casa, puedes utilizar un jardín comunitario o un jardín en un parque local en su lugar. Dale a tus hijos un sombrero oficial de safari, una lupa, un cuaderno con lápiz y un visor de insectos para elevar la excursión. Pídeles que busquen pájaros, como colibríes y arrendajos azules, o mariposas.
Centre su atención en el papel de los polinizadores y en cómo pueden ayudar a prosperar a los jardines. Discuta cómo contribuyen los polinizadores al crecimiento de las flores y los alimentos, y por qué son esenciales. A continuación, estudie las formas en que los jardines y los jardineros se esfuerzan por crear hábitats para los polinizadores, como las abejas, para fomentar su presencia. Cuando los niños conozcan los componentes del mundo natural y comprendan el papel fundamental que desempeña cada uno de ellos, perfeccionarán su capacidad de pensamiento crítico y respetarán el mundo natural.
5. Hacer proyectos florales
A los niños les encanta hacer manualidades, y las flores pueden ser un complemento fácil para su próximo proyecto. El prensado de flores, por ejemplo, consiste en aplanar pétalos y tallos ejerciendo presión con libros u otros objetos pesados. Al cabo de una semana más o menos, la flor estará plana y lista para usar en cualquier cosa, desde tarjetas navideñas hasta cuadros.
Los niños pueden convertir los capullos de las flores en coronas que se ponen en un día de verano. Pueden aplicar tinta o pintura a las flores y presionarlas sobre papel para hacer estampados. O pueden hacer collage con los pétalos de las flores para crear su propio arte. Estas actividades táctiles son una forma maravillosa de fomentar el pensamiento creativo.
6. Desarrollar un jardín de interior
Si no tiene espacio para un jardín, no pasa nada. O si el clima donde vives no permite cultivar un huerto al aire libre todo el año, puedes construir un jardín de interior que mantenga entretenidos a tus hijos. Utiliza una colección de macetas donde plantes pothos o lirios de la paz para llevar algo de belleza natural al interior.
Puedes dejar que los niños decoren las macetas para explotar su sensibilidad creativa. Después, asigna responsabilidades a tus hijos para que mantengan contentas a las plantas. Deje que sus hijos controlen los progresos mediante un calendario o una tabla para enseñarles responsabilidad. Tus hijos desarrollarán la paciencia y aprenderán el valor de ser diligentes en el cuidado de sus plantas.
7. Vivir juntos un evento centrado en las flores
La inmersión total en un espacio dedicado a las flores, como un jardín botánico o un festival local, puede cambiar las reglas del juego para los niños. Estarán rodeados de belleza, aromas agradables y gente que se preocupa por las flores. Además, conocerán más flores que en el típico jardín de casa.
Haga que la experiencia sea más interactiva dejando que sus hijos saquen fotos de las flores o hagan dibujos. Asista a demostraciones educativas y haga preguntas a sus hijos para que siempre estén observando y pensando. Al final de la experiencia, cree un collage, un cuadro u otro proyecto para recordar el día.
Fomentar la curiosidad y el cuidado
Como padre o profesor, usted desempeña un papel importante en la forma en que los niños ven el mundo natural. Actividades sencillas como plantar semillas, hacer dibujos en el jardín o crear obras de arte basadas en las flores pueden ayudar a su hijo a desarrollar un sentido de admiración hacia la belleza natural. Incluya algún contenido educativo sobre los polinizadores para ayudar a los niños a ver el valor de cuidar la vida vegetal y las criaturas que les rodean.