Emma Bass, artista neozelandesa de renombre, fusiona su pasión por la belleza, las flores y el bienestar en una visión artística que cala hondo en espectadores de todo el mundo. Crea maravillas florales en marcos que sirven de decoración para cualquier espacio. Nació en Liberia (África Occidental) en 1967 y vivió en Inglaterra antes de llegar a Nueva Zelanda con seis años, donde reside en la hermosa ciudad portuaria gemela de Auckland. Esta experiencia sentó las bases de sus futuras obras artísticas, combinando sus habilidades en fotografía con un aprecio sobrenatural por las flores y la belleza que la rodea a diario.
Un poco de historia sobre la vida de Emma antes de convertirse en artista floral y amante del bienestar
El padre de Emma, cardiólogo en aquella época, le hizo pintar flores en las paredes y ventanas de la unidad de cuidados coronarios donde trabajaba cuando ella tenía diez años. Esto despertó en ella una fascinación de por vida por la capacidad de la belleza y el mundo natural para inspirar, elevar y apoyar la salud y el bienestar. Para conseguirlo, Emma ha regalado obras de arte a numerosos centros sanitarios, como unidades de oncología, hospitales y hospicios. Estudios realizados por científicos corroboran la idea de que las flores pueden ofrecer beneficios fisiológicos y psicológicos, como reducir el estrés.
Emma, antigua enfermera, se trasladó a Londres a principios de los 90 y asistió al Camera Club de Leicester Square, donde descubrió su pasión por la fotografía, aprendió a utilizar un cuarto oscuro y participó en su primera exposición colectiva. A su regreso a Nueva Zelanda, se convirtió en una de las fotógrafas editoriales más destacadas del país, trabajando como freelance durante más de 20 años y ganando numerosos premios.

La obra de Emma se caracteriza por su celebración de lo impermanente y lo imperfecto, un concepto que explora a través de su serie "Imperfect". Esta colección capta la belleza de la decadencia y cuestiona la autenticidad de la perfección, mostrando flores en distintas etapas de su vida, a menudo aderezadas con pintura y objetos para resaltar su estado natural incluso en decadencia. Su enfoque es compasivo y detallado, reflejo de su formación como enfermera, en la que desarrolló un buen conocimiento de la curación y el confort.

Una primera exposición que marcó un antes y un después en su carrera artística
Tras regresar a Nueva Zelanda, Emma se estableció como fotógrafa comercial versátil, trabajando como autónoma durante más de 20 años y ganando numerosos premios. Su transición de la fotografía comercial al arte estuvo marcada por su primera exposición en 1992, que le granjeó un gran número de seguidores y consolidó su reputación como artista destacada. Cabe destacar que, en 2016, Emma fue la única artista neozelandesa invitada a exponer en la prestigiosa exposición de verano de la Royal Academy de Londres, honor para el que fue preseleccionada de nuevo en 2019.
El arte de Emma va más allá de las galerías tradicionales. Sus obras forman parte de colecciones privadas de todo el mundo y se exponen en espacios públicos como hospitales, hospicios y funerarias, donde sirven de fuente de consuelo e inspiración. Esta conexión con entornos curativos es prueba de su creencia en el poder edificante de las flores para todo. Las flores curan, las flores hacen el bien, las flores ven el bien y las flores son buenas para la salud general y el bienestar mental.
Otra de sus series florales profundiza en los temas de la ilusión y la superficialidad, examinando cómo estos conceptos se entrelazan con la percepción humana de la belleza. Emma experimenta continuamente con diversos medios, como cajas de luz, animaciones e incluso lienzos poco convencionales como puzzles y paraguas. Este espíritu innovador mantiene su obra fresca y atractiva, ampliando constantemente los límites del arte floral.


Series florales que han captado muchas miradas en todo el mundo
Además de sus conocidas Floral Portraits/Imperfect (2010-presente), otras colecciones incluyen Embellish (2017) y A Little Garden (2018). Emma sigue diversificando y explorando nuevos territorios, y entre sus series más recientes se encuentran Interrupted Eden (2019-presente) y su última serie de obras Florasssemblage (2021-presente), que entrelaza la fotografía y la pintura. Sus exposiciones son experiencias que invitan a los espectadores a reflexionar sobre la naturaleza momentánea de la vida y lo que nos rodea, muchas veces sin siquiera darse cuenta de las cosas naturales hermosas que tenemos cerca.
La presencia en línea de Bass, incluida su cuenta de Instagram, ofrece una visión entre bastidores de su proceso creativo, que convierte un arreglo floral completo en flores que se colocan en un marco, con un aspecto vivo, real y magnífico. Sus obras muestran imágenes de su estudio y los detalles de sus composiciones. Su huella digital mejora su conexión con un público global, permitiéndole compartir su viaje y sus ideas sobre los aspectos terapéuticos del arte y la naturaleza.
Transformar los arreglos florales cotidianos en obras de arte es su superpoder. La belleza, incluso en sus formas más efímeras, tiene el poder de curarnos y conectarnos a todos.
Para más información sobre Emma Bass y sus obras, puede visitar su sitio web oficial Emma Bass, y su cuenta de Instagram @emma_bass.
Fotos: @emma_bass