Cuando Augusto Solano habla, el sector floral mundial escucha. Como Presidente de Asocolflores desde hace muchos años, Solano ha dado forma a la estrategia de la floricultura colombiana durante décadas, guiando al sector a través de acuerdos comerciales, crisis logísticas, transiciones sostenibles y cambios geopolíticos.
Durante un concurrido seminario web del sector celebrado esta semana, Solano se unió a Christine Boldt, de la Asociación de Importadores Florales de Florida (AFIA), para abordar lo que describió como uno de los momentos políticos de mayor trascendencia para las flores colombianas en la historia reciente.
Una decisión salarial con consecuencias a largo plazo
En el centro de la discusión estuvo el aumento del salario mínimo del 23,7% anunciado recientemente en Colombia, una cifra que inmediatamente causó conmoción en los sectores exportadores de mano de obra intensiva. Solano fue directo en su valoración. No se trata de un ajuste coyuntural, sino de un cambio estructural.
El aumento se promulgó después de que las negociaciones entre sindicatos y patronal no llegaran a un acuerdo, lo que motivó una decisión presidencial unilateral. Según Solano, las recomendaciones técnicas basadas en la inflación y la productividad habrían dado como resultado un aumento ligeramente superior al 7%. El resultado final superó esa referencia en más de 3 veces.
Por qué las flores colombianas están desproporcionadamente expuestas
Solano hizo hincapié en una distinción fundamental que a menudo se pasa por alto fuera de Colombia. El sector de la floricultura está casi totalmente formalizado. Los trabajadores tienen contratos completos, y la seguridad social, las prestaciones y el cumplimiento de las normas están integrados en las operaciones diarias.
A escala nacional, más del 60% de la mano de obra colombiana trabaja en el sector informal y no se ve afectada por la legislación sobre salario mínimo. La floricultura, por el contrario, absorbe todo el efecto de cada aumento legal.
Además de los salarios, la decisión eleva automáticamente las cargas sociales, los costes de despido y el cálculo de las horas extraordinarias. Combinado con la actual reducción de la semana laboral legal de 48 a 42 horas, los costes laborales por hora efectiva aumentan aún más.
La presión de la temporada alta y la realidad inmediata
El momento de la ampliación no podría ser más oportuno. Como señaló Solano, el sector está inmerso de lleno en las exportaciones de San Valentín, con plazos muy ajustados, una capacidad logística fija y estrictos protocolos fitosanitarios y de seguridad.
Los ajustes de nómina tuvieron que aplicarse inmediatamente en enero. Aunque hay recursos legales en curso, Solano dejó claro que cualquier sentencia futura no anularía las obligaciones actuales. El aumento de los costes ya está integrado en el sistema.
Esta realidad obliga a los cultivadores a absorber costes más elevados sin dejar de ofrecer consistencia, calidad y fiabilidad a los mercados mundiales.
Competitividad, productividad y el camino por recorrer
Las preguntas del público se refirieron a la dinámica monetaria, la automatización y la competitividad comparativa con otros países productores. Un peso más fuerte puede reducir el coste de los insumos importados, pero no compensa la inflación impulsada por la mano de obra.
Solano señaló el aumento de la productividad, la automatización y la optimización de procesos como palancas esenciales para avanzar. Estas inversiones ya están en marcha en todo el sector, aunque requieren capital, escala y tiempo.
El mensaje era comedido pero firme. La floricultura colombiana ya se ha adaptado antes, pero ahora la adaptación exige reconocer que las estructuras de costes han cambiado radicalmente.
Un mensaje a la cadena de suministro mundial
Ambos ponentes subrayaron que la fijación de precios sigue siendo una cuestión entre compradores y vendedores. Las asociaciones aportan transparencia y contexto, no coordinación comercial. Sin embargo, la implicación era clara.
Para los importadores, mayoristas y minoristas, comprender la nueva realidad económica de Colombia ya no es opcional. El diálogo estratégico, las expectativas realistas y el pensamiento asociativo a largo plazo serán esenciales para mantener la estabilidad.
Como una de las voces más influyentes de la floricultura mundial, la evaluación de Augusto Solano señala un momento decisivo para el sector. Los próximos meses pondrán a prueba hasta qué punto está realmente alineada la cadena mundial de suministro de flores.