El Carnaval de Barranquilla es una tradición viva, una expresión colectiva permanente de recuerdo, resistencia y celebración que abarca varias generaciones. La UNESCO ha designado este carnaval Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, que encarna el espíritu caribeño en todas sus formas: canción, danza, tradición, humor, teatralidad y color. Y lo que es más importante, es un escenario en el que la identidad se expresa a través del cuerpo, el disfraz y la puesta en escena visual.
Las flores siempre han desempeñado un importante papel simbólico en su celebración, ya que representan la vida, la abundancia y la alegría. Esta vez, Shallima Turizo Dancur , de Lottas Floral Studio , fue la diseñadora encargada de confeccionar el vestido floral de la reina elegida de Barranquilla.
Un auténtico vestido floral para la Reina de Barranquilla por Lottas Floral Studio
Para el Carnaval de Barranquilla de 2026, Shallima creó su propio legado en la historia al presentar, por primera vez, un vestido creado de forma independiente e íntegramente con flores naturales, que fue diseñado para la Reina de este año. Es una pieza creativa que reúne arte, alta escenografía floral, cultura y, por supuesto, la floricultura colombiana.
Curiosamente, este proyecto no fue concebido ni financiado por la propia organización del Carnaval. Surgió de forma autónoma como una iniciativa artística de los creativos implicados, sin remuneración económica alguna, únicamente inspirada por el deseo artístico de aportar algo inédito a esta celebración histórica. Es un gesto genuinamente creativo que revela la fuerza de la colaboración que se une para generar una visión y un verdadero amor por esta cultura caribeña.
El concepto surgió de una idea compartida entre el prestigioso fotógrafo colombo-argentino Francisco Gallo y Shallima Turizo Dancur, diseñadora floral colombiana y directora creativa de Lottas Floral Studio. Juntos, vieron una oportunidad inexplorada para crear algo nunca visto: un vestido que no sólo adornara a la Reina, sino que honrara el alma del Carnaval y toda su historia a través de la propia naturaleza.
El Carnaval - Una tradición del corazón del Caribe
Para quienes no estén familiarizados con el Carnaval de Barranquilla, es esencial comprender su magnitud. Aunque existen muchos carnavales en todo el mundo, sólo unos pocos han alcanzado un reconocimiento internacional excepcional por su riqueza cultural e impacto histórico.
Entre ellas destacan cuatro celebraciones fundamentales: el Carnaval de Río de Janeiro, en Brasil, considerado el acontecimiento más significativo del mundo; el Mardi Gras de Nueva Orleans, en Estados Unidos; el Carnaval de Venecia, en Italia, célebre por sus máscaras teatrales; y, por supuesto, el Carnaval de Barranquilla, en Colombia, una fiesta que mezcla la herencia indígena, africana y europea y que hoy está reconocida como fiesta Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Entender este contexto global nos permite comprender la importancia de integrar una obra de arte floral de esta naturaleza en uno de los carnavales más influyentes del mundo.
La historia del Carnaval de Barranquilla es un mosaico de influencias que transforma la ciudad en un epicentro de fiesta. Sus orígenes se remontan a los siglos XVIII y XIX, pero en 1903 se institucionalizó uno de sus actos más emblemáticos: La Batalla de Flores, el desfile más emblemático de las fiestas, y se convirtió en el escenario central del evento donde la ciudad se engalana, se expresa y florece de forma espectacular.
Este emblemático desfile se convierte en una procesión de carrozas, comparsas de personajes tradicionales y grupos folclóricos, que desfilan por la "Vía 40" como homenaje a la vida y a la cultura popular. También es un momento especial en el que la Reina del Carnaval desempeña uno de sus principales papeles: liderar esta celebración con el poder simbólico de su atuendo, su presencia y su sofisticada energía.
Aunque el Carnaval ha evolucionado a lo largo del tiempo, sus raíces originales permanecen intactas. El vestuario tradicional sigue siendo una poderosa herramienta para contar sus historias, honrar a los personajes tradicionales y elevar el orgullo caribeño. En muchas tradiciones, la falda, conocida como "pollera", destaca como símbolo profundo de la feminidad y su movimiento a lo largo de la costa caribeña. Ocupa un lugar especial y es una pieza esencial que destaca en la memoria visual de la región. Aunque el vestido que crearon para este proyecto no es una pollera al estilo tradicional, muestra su esencia a través de la amplitud, la cadencia y la fuerza femenina que fluye en cada diseño.
Una pieza histórica: convertir la floricultura en moda
Convertir flores naturales en una prenda no es sólo un trabajo decorativo. Es un acto técnico, poético y profundamente cultural relacionado con este Carnaval.
Shallima creó el diseño floral integral. Fue concebido como una pieza de trabajo floreciente, que incluye una falda capaz de moverse, respirar y contar siempre, mezclándose con la identidad de Michelle, la Reina del Carnaval de 2026.
Todas las variedades florales utilizadas se cultivaron en Colombia y se seleccionaron por su estructura, forma y movimiento; a pesar de su entorno caribeño, también se eligieron por su capacidad para mantener la humedad y el volumen mientras están en escena. Muchas de estas flores tienen genética internacional de casas obtentoras que confían sus innovaciones a Colombia, donde el clima y la calidad del suelo permiten que estas variedades alcancen todo su potencial.
Conectar esta floricultura de categoría mundial con el Carnaval es algo más que simbólico, pues se convierte en un reconocimiento del lugar que ocupa Colombia como líder mundial en la producción de flores y de que su cultura puede, y debe, mantener un diálogo con su territorio artístico.
El proceso creativo: arte, diseño y territorio
Como ya se ha dicho, el diseño surge como un diálogo entre la fotografía y la floricultura. Aquí, estas profesiones se fusionaron con Francisco Gallo, un reconocido fotógrafo colombo-argentino, que encarnó la visión conceptual: una Reina vestida de vida, textura, pétalos y movimiento. Junto con Shallima, tradujo esa visión en un diseño estructural basado en la técnica y el lenguaje floral contemporáneo.
Cada parte de la falda y el traje, toda la estructura, la selección floral y el corsé, se ejecutó con el rigor que se espera de un proceso editorial de moda. El resultado fue una pieza de elegante arquitectura botánica al servicio de una narrativa cultural. Michelle llevó la pieza con la presencia que requería el diseño, interpretando su papel de Reina. Visto a través del objetivo de Francisco, cada gesto, cada movimiento y cada pétalo estaban perfectamente captados.
Créditos: Idea y concepto: Francisco Gallo. Diseño floral integral (falda y estructura): Lottas Floral Studio / Shallima Turizo Dancur. Corsé (diseño y construcción): Francisco Gallo y Jean Robechi. Cuidados florales: Lottas Floral Studio. Variedades florales: Rosa Shine On, Rose King Cross, Rose Candy X-Pression, Rose Peony Kiss, Silver Mikado Spray, Rose Quicksand y Spray Rose Lucky Lilac. Colección Solidago de Plazoleta Flowers. Granjas: Flores Wayuu y La Plazoleta (Bogotá, Colombia). Fotografía: Francisco Gallo.Ubicación: Fábrica de Cultura (Barranquilla, Colombia).