El año pasado, durante la temporada de San Valentín, Porta Nova me planteó un reto creativo: diseñar un escaparate que detuviera a la gente y que, al mismo tiempo, contuviera piezas que los clientes pudieran llevarse a casa. Intenté crear una creación realmente memorable. Si te perdiste ese momento, puedes volver a visitar esta magia. Pero para estas fiestas, hemos ideado un diseño que da vida a la Navidad a través de un escaparate elaborado con rosas Red Naomi®.
Los escaparates son mis favoritos
Me encanta idear una exposición que invite a la gente a entrar así. El resultado es una llamativa celebración del arte floral, la intención, la textura y la alegría estacional. Compartiré con vosotros la historia de los madrugones, las decisiones meditadas y los momentos florales que transformaron un simple escaparate en una pausa festiva en la que merece la pena detenerse.

¿Cuántos cafés, trasnoches y tallos hicieron falta para convertir esta idea en un escaparate acabado?
Más que contar cafés o trasnochar, este escaparate requirió confianza, paciencia y un poco de magia navideña. Se hizo realidad con 290 rosas Porta Nova, cada una de ellas colocada deliberadamente, como un pequeño gesto festivo. Hubo noches tranquilas, tazas de café caliente y momentos en los que el resplandor de las luces se unía a la riqueza de las flores y todo cobraba sentido. No se construyó con prisas, sino para celebrar la estación.

¿Qué trucos o técnicas de diseño utilicé para que las rosas y la vegetación resaltaran y aportaran un toque festivo?
Me centré en la textura, el contraste y el espacio para respirar, trabajando sólo con materiales naturales y sostenibles. Las rosas necesitaban verticalidad y ligereza, así que las levanté y les di espacio para que se sostuvieran por sí solas, mientras que la vegetación actuaba como telón de fondo profundo y texturizado en lugar de relleno. Todos los adornos eran naturales: ramas de hoja perenne, bayas, conos y elementos estacionales en bruto elegidos no sólo por su belleza, sino también por su longevidad y bajo impacto ambiental. La sensación festiva proviene de este diálogo entre lo suave y lo estructurado, lo mate y lo brillante, lo tranquilo y lo atrevido: una composición que parece estacional, cálida y hecha a conciencia.

¿Qué dicen mis clientes y los transeúntes?
Mucha gente se detuvo. Se hicieron fotos, sonrieron, y algunos entraron en la floristería sólo para felicitarnos. Lo que más nos conmovió fue ver cómo la exposición creaba una pequeña pausa en su día: un momento de alegría, calidez y tranquila celebración. Estamos agradecidos de que, a través de las flores, hayamos podido ofrecer a los transeúntes una sensación de bienvenida, consuelo y una suave calma festiva, algo que llevarse consigo, aunque sólo fuera por unos segundos.

Consejos que compartiría con otros floristas para conseguir la mejor exposición
Empiece con un sentimiento, no con una fórmula. Diseñe con intención y no tema a la sencillez y la sostenibilidad. Elija materiales de calidad, respete el carácter natural de cada flor y deje que el diseño evolucione en lugar de forzarlo. Y lo más importante, crea algo en lo que creas de verdad. Cuando una exposición es honesta y está hecha con esmero, la gente lo nota de inmediato.
