Al crecer en la floristería de mi madre, descubrí que las flores no sólo decoran espacios, sino que hablan sin palabras. Mi infancia estuvo llena de cubos de rosas, tardes fragantes y la magia silenciosa de ver a mi madre transformar tallos en arte. Esa experiencia temprana se convirtió en la base de mi vida creativa.
Aunque estudié Diseño de Interiores, las flores siempre me han llamado. Cada taller, experimento de diseño, visita a un museo o paseo por un mercado agudizaba mi ojo para el color, la textura, la proporción y la emoción. Las flores me enseñaron paciencia, observación y el arte de transformar elementos ordinarios en experiencias significativas.
Una década de exploración creativa
Llevo más de diez años sumergida en el mundo del diseño floral, experimentando, aprendiendo y buscando constantemente la inspiración. He viajado, he tomado clases, he visitado tiendas de arte y decoración y he dejado que las tendencias mundiales determinaran mi forma de interpretar el color y la forma.

La curiosidad siempre ha sido mi guía. Me encanta mezclar estilos, jugar con los contrastes y crear arreglos que sorprendan y evoquen emociones. Como emprendedora en México, construí mi propia marca creativa, explorando cómo la narración, el diseño y el contenido digital podrían ayudar a las personas a conectarse con las flores en la vida cotidiana.
Un nuevo país, una nueva perspectiva
Hace dos años y medio me mudé de México a Ecuador, una experiencia que transformó por completo mi forma de entender la industria floral.
En México, el mercado floral es más local, centrado principalmente en eventos, celebraciones y el mercado interno. Aunque hay producción, no opera a la escala masiva orientada a la exportación que se observa en otros países.

Ecuador, sin embargo, me abrió los ojos a un mundo completamente distinto. Aquí la industria floral es global. Ecuador es uno de los mayores exportadores de flores del mundo, y sus rosas tienen fama internacional. Estar aquí me permitió ser testigo de todo el proceso: desde los campos y los invernaderos hasta la intrincada logística de la distribución mundial. Vi de primera mano el nivel de especialización, las rigurosas normas de calidad y el inmenso esfuerzo que hay detrás de cada bloom que viaja a través de los continentes.
Vivir aquí me ayudó a comprender la profundidad y complejidad que hay detrás de cada flor, algo que antes sólo podía imaginar. Fue como pasar de ver el arreglo final... a fijarme en detalles a los que nunca antes había prestado atención, valorar más profundamente todo el proceso y apreciar a las personas que en los campos e invernaderos dan vida a cada bloom .
Estas experiencias también cambiaron mi forma de enfocar la creatividad.
Diseño, color y expresión creativa
Mi viaje no se detuvo cuando me mudé. Seguí desarrollando contenidos creativos, explorando texturas, paletas y enfoques de diseño. Algunos días me sumerjo en atrevidas combinaciones de colores; otros, me inclino por la sencillez a través de arreglos neutros y discretos.
A través de vídeos, proyectos artísticos y mi aventura con la comida y las flores, intento compartir no sólo mi trabajo, sino también la belleza oculta en los momentos cotidianos. Para mí, el diseño floral -y la creatividad que aporto al combinar flores y alimentos- es emoción, narración de historias y un puente que conecta a las personas a través del color, el sabor y la naturaleza.

Seguir tu pasión puede transformar tu vida
Después de tantos años trabajando con flores, he aprendido algo esencial: realmente puedes construir una vida en torno a lo que amas. La pasión se convierte en dirección. La creatividad se convierte en identidad. Y cada paso -ya sea en México, Ecuador o cualquier otro lugar- amplía las formas en que las flores pueden conectarnos.
Gracias por leer mi historia. Estoy deseando compartir más color, inspiración y descubrimientos creativos con la comunidad Thursd.
PS. ¿Cómo han influido las flores en su trayectoria creativa?