Durante muchos años, la flor Gypsophila ha sido una fuente de debate para mí. Su belleza es incuestionable, pero a menudo se pasa por alto todo su potencial. Tradicionalmente considerada una flor de relleno, la gypsophila se ha ganado la reputación de limitarse a "llenar huecos" en los arreglos florales. Pero creo que esta opinión es muy injusta y voy a explicarle por qué basándome en un diseño que he creado.
Repensar el papel de la Gypsophila
Hace unos meses tuve la oportunidad de poner esto en práctica. Me invitaron a participar en un concurso internacional de diseño floral, en el que la única condición era utilizar Gypsophila como flor principal y dominante. Mi reacción inicial fue de duda: pensé que sería un reto trabajar con una flor con la que siempre me ha costado conectar. Sin embargo, pronto lo vi como una oportunidad de oro para replantear mi relación con la Gypsophila, para permitirle valerse por sí misma, como delicadas perlas tejidas en un diseño.

Mi diseño resalta la gracia de la forma de la Gypsophila
Con esa mentalidad, pedí más Gypsophila que en toda mi carrera. Dediqué tiempo a pensar, dibujar y planificar cómo podía realzar su belleza. Para mí era crucial elegir las combinaciones adecuadas, dando a esta flor el escenario que se merece. Quería crear una estructura flexible que permitiera un movimiento natural, resaltando la elegancia de la forma de la Gypsophila.

El proceso fue fascinante para mí, al trabajar con una flor que no es lo mío. Pero a medida que trabajaba junto a este diminuto capullo blanco, encontré la conexión adecuada con la flor y aprendí a amarla. Al final, mi creatividad y mi diseño dieron un resultado que me gustó mucho.

Quiero detallar los materiales que utilicé para crear esta obra de arte:
- Salix matsudana Tortuosa
- Gypsophila
- Orquídeas
- Muehlenbeckia(maidenhair)
- Bulbos de Crocus secos
- Cyperus seco
Incluye material adicional:
- Alambre de 0,8 mm
- Cola fría
- Alambre de papel
- Rafia
Las técnicas que puse en práctica para obtener el resultado final de este diseño fueron tres: alambrado, encuadernado y pegado. Es importante señalar que, antes de empezar el diseño, puse las flores en agua durante tres horas para garantizar su frescura durante todo el proceso.

Lo que puedo decir de mi experiencia trabajando con Gypsophila en este concurso es que esta diminuta flor blanca me sacó de mi zona de confort y me permitió verla bajo una luz y una dimensión completamente nuevas para la creación. Fue un reto gratificante y, al final, desarrollé un nuevo amor y respeto por esta flor.
Diseño floral y fotografía de mi autoría. Modelo: Matan Hertz.
