Una nueva encuesta dirigida por la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU) y financiada por la American Floral Endowment's (AFE ) Sustainabloom revela tendencias prometedoras en sostenibilidad en toda la industria floral, destacando oportunidades para que cultivadores, mayoristas, floristas y proveedores construyan negocios más ecológicos y rentables. Los resultados de la Encuesta sobre Sostenibilidad en la Floricultura 2024 se extrajeron de más de 100 empresas florícolas de todo Estados Unidos.
Los resultados revelan que muchos negocios florales están adaptando sus prácticas florales en respuesta a las presiones medioambientales y a las cambiantes expectativas de los consumidores. También ponen de relieve importantes desviaciones, ofreciendo una ventana a la forma en que algunos miembros de la industria abordan la sostenibilidad en la actualidad, al tiempo que planifican para el futuro: encontrar alternativas al plástico, realizar la transición a vehículos energéticamente eficientes o mejorar el acercamiento a los clientes.
Los consumidores están dispuestos a comprar a proveedores florales respetuosos con el medio ambiente
Estos resultados se basan en un estudio reciente del Floral Marketing Fund, según el cual hasta el 60% de los consumidores que participaron en la encuesta estaban de acuerdo o muy de acuerdo en que estarían más dispuestos a comprar a un proveedor de productos florales respetuoso con el medio ambiente. Además, la mitad de los encuestados se mostraron dispuestos a pagar un 10% o más por flores con determinados atributos sostenibles, y las flores producidas localmente ocupaban los primeros puestos de esta lista.
El interés de los consumidores por la sostenibilidad también sugiere que existen oportunidades económicas para las empresas que comunican eficazmente sus compromisos medioambientales. Según la Dra. Melinda Knuth, profesora adjunta de la NCSU y directora del proyecto, en todos los sectores de la industria floral existe un gran interés por la sostenibilidad. "Y si comunican sus esfuerzos y aprovechan los valores de los consumidores, las empresas florales pueden convertir la sostenibilidad en una ventaja competitiva", afirma la Dra. Knuth.
Un compromiso creciente con la sostenibilidad de la floricultura
Uno de los datos más convincentes de la Encuesta sobre Sostenibilidad en la Floricultura 2024 es el compromiso de todo el sector con la sostenibilidad. La mayoría de los encuestados calificó la sostenibilidad de "muy importante" para su negocio floral. Pero, además, los encuestados que disponen actualmente de un plan formal de sostenibilidad afirman haberlo puesto en práctica en los últimos cinco años. Esto sugiere que, aunque el sector de la floricultura se está tomando la sostenibilidad mucho más en serio, todavía está creando los marcos institucionales y operativos necesarios para respaldar los compromisos a largo plazo.
Amanda Solliday, estudiante de doctorado de la NCSU y coautora del informe, señala:
"Nuestro estudio es otra línea de evidencia de que muchas empresas de floricultura practican la sostenibilidad, y muchas más están dispuestas a hacer cambios que beneficien al medio ambiente y a su cuenta de resultados; sólo necesitan las herramientas y el apoyo adecuados."
Según los resultados, en lo que respecta a la sostenibilidad, los proveedores parecen estar a la cabeza: el 63% declararon tener planes de sostenibilidad activos y más de la mitad han nombrado responsables de sostenibilidad. Le siguen las floristerías, con un 39% de estrategias formales, y los cultivadores y mayoristas, con un 18% y un 27% respectivamente. A pesar de esta disparidad, la mayoría de los encuestados de todos los segmentos sigue considerando que la sostenibilidad es importante para su negocio. Sin embargo, los esfuerzos que realizan las empresas y la eficacia con que los comunican varían significativamente.
A pesar de sus esfuerzos, los cultivadores se enfrentan a algunas barreras prácticas
La mayoría de los cultivadores encuestados dirigen pequeñas explotaciones, la mayoría de menos de cinco acres, y se centran principalmente en el cultivo de flores cortadas. Sus esfuerzos de sostenibilidad son prácticos y se centran en la explotación: el compostaje, el reciclaje y el control biológico de plagas figuran entre las prácticas más comunes. Cuando se les preguntó por sus planes de futuro, muchos manifestaron su interés por cambiar a sustratos de cultivo sin turba, adoptar la gestión integrada de plagas (GIP) y materiales de envasado biodegradables, e invertir en vehículos de bajo consumo.
Sin embargo, el coste de implantación, los limitados incentivos financieros y la falta de acceso a recursos educativos se citaron como principales obstáculos. Aunque existen subvenciones y programas gubernamentales, pocos cultivadores afirmaron haber conseguido este tipo de ayudas, lo que indica una desconexión entre la política y la práctica.
Los floristas se enfrentan a retos de envasado, comunicación y disparidades regionales
Los floristas mostraron un compromiso moderado con la sostenibilidad, centrándose la mayoría de sus esfuerzos en la reducción de residuos y energía. El reciclaje de envases y la minimización de embalajes también se encontraban entre las principales prácticas existentes. Las diferencias regionales fueron notables. Las empresas del Medio Oeste y del Oeste son más propensas a adoptar el compostaje y los envases alternativos. Las prioridades futuras incluyen la reducción del consumo de agua y el uso de vehículos eléctricos para las entregas.
Sin embargo, las floristerías también son las que más dificultades perciben, desde la preocupación por los costes hasta la incertidumbre sobre si los consumidores están realmente dispuestos a pagar más por flores de origen sostenible. Curiosamente, las floristerías más pequeñas eran más proclives a promocionar sus prácticas medioambientales que las más grandes. Las floristerías de las regiones del Medio Oeste y del Oeste/Pacífico también declararon una mayor probabilidad de adoptar estrategias de compostaje y envasado alternativo, lo que sugiere la posibilidad de compartir las mejores prácticas regionales.
Los proveedores muestran un progreso estructurado y una comunicación sólida
Los proveedores resultaron ser los más avanzados tanto en planificación como en promoción. Además de los elevados índices de adopción de planes de sostenibilidad y de nombramiento de directivos, también revelaron los mayores esfuerzos de comunicación de cara al consumidor. Por término medio, su frecuencia de promoción de la sostenibilidad fue de 63 sobre 100, una cifra muy superior a la de otros segmentos. Desde el punto de vista operativo, se centran en la reducción de envases, la eficiencia energética y la adopción de materiales alternativos.
Los proveedores también expresaron su interés futuro en la transición a fuentes de energía alternativas, como la solar y otras opciones de energía renovable. Sin embargo, incluso este segmento bien posicionado identificó el coste como la principal barrera para futuras inversiones. Aunque varios proveedores declararon haber aprovechado los incentivos gubernamentales para la eficiencia energética y la mejora de la iluminación, el acceso sigue siendo desigual.
Los mayoristas abordan la sostenibilidad con cautela
Entre los mayoristas, la sostenibilidad sigue considerándose bastante periférica. Sólo el 20% consideraba la responsabilidad medioambiental como una prioridad empresarial "muy importante", y poco más de una cuarta parte tenía planes formales en marcha. Sin embargo, este grupo mostró signos de movimiento: muchos mayoristas están explorando una logística que ahorre combustible, operaciones de cadena de frío con conciencia energética y reducción de material en los envases.
El obstáculo que citaron con más frecuencia no fue el coste, sino la incertidumbre en torno a la rentabilidad, lo que pone de manifiesto una vacilación más generalizada a la hora de invertir sin garantías de rentabilidad. Los mayoristas también fueron los menos activos a la hora de comunicar la sostenibilidad a sus clientes, y muchos indicaron que "casi nunca" promocionan sus esfuerzos públicamente.
Prioridades para promover la sostenibilidad en el sector de la floricultura
Los resultados señalan varias prioridades claras para promover la sostenibilidad en el sector de la floricultura. Señalan la necesidad de ampliar los recursos educativos. Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, necesitan orientaciones claras y accesibles adaptadas a sus actividades específicas. Los cultivadores necesitan orientación técnica sobre sustratos sin turba. Los floristas necesitan herramientas para reducir las emisiones de los envíos. Los mayoristas necesitan estudios de casos sobre logística energéticamente eficiente. Y es esencial disponer de herramientas específicas para cada sector.
Además, es fundamental mejorar el acceso a las ayudas económicas. Aunque existen algunos incentivos, la concienciación y la aceptación son escasas. Los esfuerzos coordinados de las asociaciones profesionales y las redes de sostenibilidad pueden ayudar a colmar esta laguna. También es necesario intensificar los esfuerzos de comunicación. La sostenibilidad debe integrarse en la identidad de la marca, el marketing y la educación de los clientes. Y como resultado, las empresas que promuevan eficazmente sus esfuerzos medioambientales probablemente disfrutarán de una mayor lealtad a la marca y un mayor poder de fijación de precios en un mercado cada vez más orientado a los valores.
Además, los resultados de la encuesta fomentan la colaboración regional. Las regiones del Medio Oeste y del Noreste informaron tanto de una mayor implantación como de un mayor número de barreras, lo que sugiere oportunidades para el aprendizaje entre iguales y la coordinación de políticas.
Coste, comunicación y capacidad siguen siendo los principales retos
Aunque el sector en general muestra un fuerte compromiso con la sostenibilidad, surgen algunos problemas básicos. El coste es una barrera universal. Tanto para los pequeños cultivadores como para los proveedores de grandes ingresos, la carga financiera de la transformación sostenible es considerable, agravada por la ausencia de incentivos claros y accesibles.
Las lagunas en la comunicación también frenan el progreso. Como ya se ha señalado, a pesar de la creciente demanda de productos sostenibles por parte de los consumidores, es más probable que el 60% de los compradores se dirijan a floristerías con conciencia ecológica. Pocas empresas comparten activamente sus prácticas medioambientales, lo que debilita los argumentos comerciales para invertir en sostenibilidad y deja valor sobre la mesa. Tanto las pequeñas como las grandes empresas del sector declararon tener dificultades similares.
En este sentido, la mejora de la divulgación, los incentivos económicos y los recursos educativos pueden contribuir a una mayor adopción de prácticas sostenibles. Los esfuerzos futuros deberían centrarse en reducir las cargas financieras y la percepción del riesgo financiero para las empresas y en mejorar las estrategias de comunicación sobre sostenibilidad dirigidas a los clientes. Un mayor esfuerzo en torno a la comunicación de la sostenibilidad a los consumidores, una vez implantadas las prácticas, también podría contribuir a mejorar el modelo general.
Los recursos de planificación de la sostenibilidad adaptados al sector de la floricultura también presentan otra área madura para el avance. De todas las empresas encuestadas que cuentan en la actualidad con un plan de sostenibilidad, esos planes, como se ha señalado, son nuevos y se han puesto en marcha en los últimos cinco años, lo que sugiere que la práctica de la planificación de la sostenibilidad está emergiendo en la floricultura y se adapta bien al apoyo adicional proporcionado por los recursos educativos.
Una mirada oportuna y perspicaz a la industria floral
La sostenibilidad en el sector de la floricultura es un requisito estratégico. El compromiso es cada vez mayor. Están surgiendo herramientas. Y la base de consumidores está preparada. La Encuesta sobre Sostenibilidad en la Floricultura 2024, por tanto, ofrece una visión oportuna y perspicaz de un sector en plena transformación. No sólo revela lo que el sector de la floricultura está haciendo en materia de sostenibilidad, sino también lo que le falta.
Además, los resultados de la encuesta indican una necesidad generalizada y continua de recursos educativos sobre sostenibilidad, como los creados y compartidos por Sustainabloom: guías, herramientas y formación sobre prácticas sostenibles en el sector floral basadas en la investigación para ayudar a empresas de todos los tamaños a crecer y prosperar de forma sostenible.
Por lo tanto, los esfuerzos futuros deben dirigirse a las necesidades específicas de cada segmento. Por ejemplo, la información sobre vehículos eléctricos y de bajo consumo será más útil para mayoristas y floristas, mientras que los conocimientos sobre alternativas a la turba para sustratos beneficiarán más a los cultivadores. Las alternativas al plástico y el reciclaje son áreas de interés que afectan a todos los segmentos de la floricultura.
Aunque muchas empresas están tomando medidas, los esfuerzos siguen siendo fragmentarios, recientes y, a menudo, sin apoyo. La falta de certificación generalizada, de personal dedicado o de planificación a largo plazo demuestra que hay margen para el crecimiento. Además, estos datos no revelan una falta de voluntad, sino la necesidad de una mejor alineación. Hasta que no haya una coordinación más clara entre los distintos segmentos, entre la política y la práctica, y entre lo que quieren los consumidores y lo que ofrecen las empresas, la sostenibilidad seguirá siendo un esfuerzo disperso más que un objetivo compartido.
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