Si lleva suficiente tiempo en el mundo de las flores, ya conoce el baile. Todo el mundo quiere ser más verde, más limpio y más respetuoso con el planeta. Al menos en la etiqueta. Entre bastidores, las cosas a veces parecen un poco diferentes, que es precisamente por lo que el lavado verde se ha convertido en su propia extraña forma de arte. Y sí, también está vivo y coleando en el sector floral.
¿Cómo ser ecológico (a los ojos de sus clientes)?
Así que, con el ánimo de reírnos un poco de nosotros mismos, he aquí una guía satírica inspirada en una viñeta deliciosamente aguda que muestra cómo algunas marcas se esfuerzan demasiado sin hacer el trabajo. Considérelo su manual irónico de todo lo que no debe hacer.
1. 1. Empiece con una afirmación grande y audaz
La forma más fácil de parecer sostenible es declararlo, sin necesidad de pruebas. Elija algo amplio, como respetuoso con el medio ambiente o positivo para el planeta. Dígalo con suficiente frecuencia y puede que alguien le crea. Si alguien le pide datos, sonría amablemente, señale un logotipo verde y cambie de tema para hablar de cómo sus rosas duraron un día más en un jarrón.
Anote algunas afirmaciones irrelevantes. Por ejemplo, que no utiliza (¡ya prohibidos!) productos químicos, plásticos o cualquier material que esté prohibido por ley. No todo el mundo sabe que están prohibidos, pero te hará más creíble para muchos clientes y consumidores ignorantes. Y no está de más exagerar un poco. Haga la afirmación más amplia para que parezca que toda la empresa es sostenible.
2. Ocultar lo que no se quiere contar
Utilice el clásico movimiento de omisión. Destaque una buena iniciativa y, al mismo tiempo, ignore el resto. Puede que hayas cambiado los agitadores de plástico por otros de bambú. Enhorabuena. Pero omite la parte en la que tu granja sigue funcionando con generadores diésel de principios de los noventa.
3. Los trucos visuales siempre ayudan
Si sus afirmaciones sobre sostenibilidad son escasas, los elementos visuales pueden hacer el trabajo más pesado. Una paleta de colores verdes hace maravillas. Añada una hoja por aquí, un pequeño globo terráqueo por allá. Quizá incluso la silueta de un pájaro. De repente, toda la empresa parecerá flotar por un bosque virgen en lugar de enviar palés a través de continentes cada semana.
4. Aprenda los términos mágicos
Hay una lista de frases que suenan sostenibles pero no significan gran cosa. Piense en carbono neutro, impacto cero, compostable, natural, ético, bajo en carbono, sin plástico. Espolvoréelas como confeti. Utilízalas en envases, comunicados de prensa e incluso en firmas de correo electrónico. Recuerda, la clave es la confianza, no la precisión.
5. Ignorar esa directiva de la UE
Existe una normativa para acabar con las afirmaciones vagas y las etiquetas de sostenibilidad poco fiables. La mejor práctica sería cumplirla. Pero en esta guía satírica se hace como si no existiera. Es difícil maquillar de verde con normas de por medio.
6. Traduzca sus afirmaciones con cuidado
Si alguna vez le preocupa que alguien mire demasiado de cerca, utilice un lenguaje ingenioso:
- Una colección con conciencia ecológica suele significar tres productos de cada tres mil
- Además, una frase ingeniosa, pero a menudo hueca: "Hecho con ingredientes naturales". Así que, ¡utilícela!
- Biodegradable puede traducirse en técnico, pero no en el próximo siglo
- La neutralidad en carbono a veces significa que has comprado compensaciones a alguien que conoce a un tipo que conoce a un tipo
- "Fabricado éticamente" suena muy convincente y digno de confianza, ¿no cree? Igual que:
- "Ecológico"
- "Todo natural" (el arsénico también es natural)
- "No tóxico" (el arsénico también es natural)
- "Biodegradable" (todo acaba descomponiéndose)
- "De origen sostenible"
Por qué es importante la sátira
Bromas aparte, floristas y cultivadores se preocupan mucho por mejorar el planeta. El sector está lleno de gente que busca soluciones honestas, ya sea para mejorar la logística, reducir los residuos o aumentar la transparencia en las explotaciones. La sátira ayuda a poner de relieve dónde se desvían las cosas, para que podamos volver al trabajo de verdad.
Al fin y al cabo, la sostenibilidad no es un ejercicio de marca. Es una práctica. Y mientras sigamos hablando abiertamente de lo que funciona y de lo que aún necesita trabajo, el sector seguirá avanzando en una dirección mejor.
Hasta entonces, no pierda de vista esos logotipos frondosos. Puede que digan la verdad. O puede que se les dé muy bien el marketing. Tenga en cuenta que para muchas empresas (¿la mayoría?), el presupuesto de marketing es mayor que el de medio ambiente...
Cabecera e imagen principal de Greenwashing Stock photos by Vecteezy. Este blog está inspirado por Gianluca Managò, especialista en ayudar a las marcas a convertir los datos de sostenibilidad en ideas de negocio rentables y productos circulares.