Hay momentos en la industria floral que van más allá del aprendizaje de técnicas. Se convierten en espacios donde se entrecruzan la creatividad, la visión y el negocio. La clase magistral de tres días dirigida por Kiana Underwood en Ciudad de México fue uno de ellos. El evento fue organizado por Carlota Flower Lab, que invitó a la fundadora y directora creativa de Tulipina a compartir su filosofía creativa y su proceso de diseño con un grupo de diseñadores florales deseosos de explorar una perspectiva diferente del arte floral.
Masterclass floral de tres días de Tulipina, organizada por Carlota Flower Lab en Ciudad de México
Diseñadores, creativos y profesionales de la floricultura viajaron desde distintas partes del mundo para asistir a la experiencia. Durante tres días, el espacio fue un emocionante punto de encuentro para la comunidad floral mundial, un lugar donde se compartieron abiertamente ideas, técnicas e historias sobre creatividad y negocios. Shallima Turizo, Directora de Thursd Latam, asistió y tuvo la oportunidad no sólo de observar cómo se creaban los diseños, sino también de comprender la mentalidad que hay detrás de una de las voces más reconocidas del diseño floral contemporáneo.

Desde el principio de la charla, Kiana nunca pretendió seguir las ideas tradicionales del diseño floral, y todos los asistentes lo sabían. Su inspiración suele empezar observando lo que hacen los demás, pero el verdadero objetivo es la reinterpretación, transformar las referencias en algo personal e inesperado.
Todos los ojos estaban puestos en las hábiles manos y la mente creativa de Kiana. Su objetivo siempre ha sido diseñar piezas que provoquen una reacción: arreglos que hagan que la gente se quede boquiabierta al pasar junto a ellos. Diseños que despierten la curiosidad. En ese sentido, su trabajo floral consiste en crear piezas florales transformadoras que puedan contemplarse. Al igual que un cuadro en una galería capta la atención, sus instalaciones florales pretenden crear un momento similar de descubrimiento visual. Esta filosofía es la que ha dado forma a la identidad creativa de Tulipina.
Vídeo: @carlotaflowerlab
Tulipina en México
Hay momentos que dan forma a una historia, y para Carlota Flower Lab, traer a Kiana Underwood a México no era sólo organizar una clase magistral. Durante años, su trabajo ha sido un referente dentro del diseño floral contemporáneo, influyendo en una generación de creativos a través de un enfoque libre, orgánico y profundamente intuitivo, que va más allá de la forma para conectar con el movimiento, la emoción y la intención. El hecho de que su visita coincidiera con el décimo aniversario de Carlota añadía una capa más de significado, sirviendo no sólo como celebración del camino ya recorrido sino como una clara proyección de lo que está por venir.

Lo que ocurrió en Ciudad de México fue mucho más allá de la presencia de un nombre reconocido. Fue un punto de convergencia para diseñadores, creativos y profesionales de distintas partes del mundo, no sólo para aprender, sino también para observar, cuestionar y ampliar su propia comprensión del diseño floral. En el fondo, la experiencia puso de relieve que este tipo de encuentros están pensados para crear espacios donde circulen las ideas, evolucionen las referencias y los individuos empiecen a dar forma a su propia voz dentro del sector.
Durante la demostración, el proceso creativo de Kiana reveló una filosofía clara: todo empieza con una estructura viva. El follaje no es un accesorio, sino la base. Las ramas, el movimiento y la dirección natural de cada elemento crean una base a partir de la cual el diseño puede crecer orgánicamente, con flores que realzan la composición en lugar de dictarla.
Igualmente definitoria fue la franqueza con la que se abordó el aspecto comercial del diseño floral. En un sector que suele dar prioridad a la creatividad por encima de todo, surgió una idea fundamental: crear también significa posicionar. La distinción entre prêt-à-porter y alta costura se convirtió en uno de los conceptos más resonantes de la experiencia. Por un lado, diseños moldeados principalmente a partir de las referencias del cliente; por otro, propuestas únicas concebidas desde cero. Entender esta diferencia no sólo transforma la práctica creativa, sino que también cambia la forma en que los clientes perciben el valor, redefiniendo en última instancia el papel del diseñador dentro de la industria.
Una experiencia floral completa organizada por Carlota Flower Lab
Escuchar a las flores
Durante la demostración de diseño, uno de los aspectos más interesantes fue observar cómo se desarrollaba su proceso creativo. Todo empieza con la vegetación. Las ramas y el follaje -a menudo elementos como el eucalipto- aportan algo más que textura. Forman la base estructural del arreglo, actuando como la mecánica natural que sostiene toda la composición.
El planteamiento consistió en observar el movimiento natural de la flor y construir el diseño en torno a él. Cuando la vegetación por sí sola crea una estructura bella y equilibrada, significa que la base del arreglo es sólida. A partir de ahí, las flores simplemente realzan la composición. En esta filosofía de diseño, nada se considera relleno. Cada tallo tiene un propósito y contribuye al impacto visual final.
La importancia de la perspectiva
Otro principio clave del proceso de diseño es la perspectiva. Al igual que la pintura, el diseño floral requiere momentos de cercanía y distancia. Trabajar de cerca permite al diseñador centrarse en los detalles de cada tallo. Pero alejarse es esencial para comprender el equilibrio y el impacto visual de toda la pieza. Este cambio constante entre el detalle y la distancia ayuda a perfeccionar la composición y orientar las siguientes decisiones creativas.
A veces, ni siquiera se ha completado la vegetación antes de introducir las flores. Añadir elementos florales al principio puede revelar cómo evoluciona el arreglo, permitiendo que la composición crezca orgánicamente.
Más allá de la técnica, una de las partes más valiosas de la clase magistral fue oír a Kiana hablar del aspecto empresarial del diseño floral. Muchos diseñadores suelen dar por sentado que la creatividad debe ser lo primero en cada proyecto. Sin embargo, la realidad de llevar con éxito un negocio floral exige equilibrio. Según ella, en muchos eventos ayuda a determinar la dirección que imagina el cliente. A veces sólo saben los colores que quieren, quizá qué flores, ... pero la estética general, la historia y la emoción cobran vida a través de las ideas de Kiana. Reunirlo todo es una forma de arte, y fue intrigante escucharla.
Fotos: @carlotaflowerlab
Así que el papel del diseñador es ejecutar la visión que tanto el cliente como Kiana concibieron de forma hermosa. Pero también hay otra forma de posicionar un negocio floral. Kiana lo describe con una sencilla comparación: la diferencia entre prêt-à-porter y alta costura. Si un cliente quiere algo idéntico a lo que ha visto en otro sitio, eso es prêt-à-porter. Pero si quiere algo único, algo diseñado específicamente para él, entonces busca flores de alta costura. Es la misma lógica de las casas de moda de lujo como Dior o Chanel. Los clientes entienden el concepto de alta costura cuando se trata de ropa, así que ¿por qué no aplicar la misma mentalidad a las flores?
Enmarcar el diseño floral de esta manera cambia la forma en que los clientes perciben el valor de la creatividad.
Un momento para la comunidad floral mundial
Los tres días en Ciudad de México se convirtieron en un punto de encuentro para diseñadores de distintas partes del mundo que comparten su pasión por las flores. La clase magistral organizada por Carlota Flower Lab creó un espacio donde intercambiar ideas, explorar técnicas y aprender directamente de una de las voces más influyentes del sector.

Para la comunidad floral, experiencias como ésta son algo más que educación. La creatividad crece cuando se comparte el conocimiento. Y que las flores, cuando se abordan con intención, pueden convertirse en algo mucho más que decoración. Literalmente, arte.